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Los primeros 90 días en Optima: de la formación a la autonomía en el puesto

Los primeros días en un nuevo trabajo casi siempre vienen acompañados de nervios. Incluso cuando uno desea el cambio, surgen preguntas lógicas: „¿Me las arreglaré?”, „¿A qué ritmo tengo que aprender?”, „¿Qué pasa si me equivoco?”, „¿Tendré a alguien a quien preguntar?”. Para alguien que está empezando su carrera profesional, estas preguntas pueden ser aún más intensas, sobre todo si se trata de su primer puesto en una empresa o de su primera experiencia en un entorno de atención al cliente.

En Optima, los primeros 90 días no se conciben como una prueba de resistencia, sino como un periodo de aprendizaje. Es el momento en el que empiezas a comprender el proyecto, a la gente, el ritmo de trabajo y cómo una conversación bien gestionada puede cambiar la experiencia de un cliente. No hace falta que lo sepas todo desde el primer día. Lo más importante es estar atento, ser curioso, estar abierto a recibir comentarios y dispuesto a practicar.

Optima es un socio de BPO y centro de atención al cliente que hace hincapié en contar con personal cualificado, procesos claros y una tecnología que respalda el trabajo, en lugar de sustituirlo. En su comunicación de marca de empleador, la empresa se posiciona como un lugar donde las personas pueden crecer a través de proyectos reales, formación estructurada, equipos que les apoyan y contacto con sectores en los que la comunicación, la empatía y la tecnología son fundamentales. Para un nuevo compañero, esto se aprecia con mayor claridad durante los primeros meses.

En la primera fase, lo más importante es la adaptación. Aprendes quiénes forman el equipo, cómo está organizado el proyecto, cuál es tu papel, qué herramientas vas a utilizar y qué normas debes respetar. Puede parecer mucho al principio, pero la información no debe verse como una avalancha, sino como un mapa. La formación tiene como objetivo mostrarte dónde te encuentras, qué pasos debes seguir y cómo puedes pedir ayuda cuando la necesites.

En un puesto de atención al cliente o de televentas, no solo aprendes un guion. Aprendes a escuchar, a expresarte con claridad, a mantener un tono adecuado, a verificar la información y a respetar los procedimientos del proyecto. Dependiendo del puesto, puedes aprender sobre productos, servicios, plataformas, horarios, solicitudes recurrentes, normas de escalado u objetivos comerciales. Pero, más allá de los detalles, aprendes algo esencial: cada conversación tiene un contexto humano.

Un cliente puede tener prisa. Otro puede mostrarse indeciso. Puede que alguien necesite una explicación sencilla, mientras que otro vuelva porque no ha entendido un paso anterior. Durante las primeras semanas, lo importante no es parecer un experto, sino aprender a gestionar la conversación de forma responsable. Esto significa no improvisar cuando no estés seguro, seguir los pasos acordados y preguntar cuando necesites una aclaración.

Según la experiencia de Optima, un nuevo compañero gana confianza más rápidamente cuando recibe comentarios concretos. No sirve de mucho limitarse a oír „lo has hecho bien” o „tienes que mejorar”. Ayuda a entender exactamente qué ha salido bien en una conversación, en qué momento has perdido claridad, qué pregunta habría sido útil, qué formulación podría haber sido más sencilla o cuándo deberías haber escalado el asunto. La retroalimentación no es una crítica personal, sino una parte normal del proceso de crecimiento.

Alrededor de los días 30 a 60, suele comenzar el periodo en el que la teoría se va vinculando cada vez más con la práctica. Las situaciones ya no parecen completamente nuevas. Empiezas a reconocer preguntas que se repiten, a comprender la lógica de los procedimientos y a trabajar de forma más organizada. Quizá aún necesites apoyo, y eso es normal. La autonomía no surge de repente. Se construye poco a poco, mediante la práctica, la atención y la confianza.

Un ejemplo sencillo: al principio, una solicitud puede parecer difícil porque no sabes exactamente dónde buscar la información. Al cabo de unas semanas, empiezas a saber qué hay que comprobar primero, qué detalles son importantes, qué puedes comunicar y qué hay que remitir a otra persona. No porque te lo hayas aprendido de memoria, sino porque has entendido el proceso.

Esta es una de las diferencias importantes entre un trabajo en el que te dejan valerte por ti mismo y un entorno en el que existe una estructura. En Optima, se hace hincapié en la formación, el coaching, el equipo y las oportunidades reales de desarrollo, y la comunicación con los candidatos debe mostrar de forma concreta qué van a aprender, cómo es el equipo y qué apoyo recibirán. Para un nuevo compañero, esta estructura puede hacer que los comienzos resulten menos intimidantes.

En las últimas semanas de los primeros 90 días, el objetivo no es la perfección, sino la estabilidad en el puesto. Empiezas a tener más claridad sobre tus responsabilidades. Sabes mejor cuándo puedes resolver las cosas por tu cuenta, cuándo debes pedir ayuda, qué indicadores son importantes y cómo contribuye tu trabajo a la experiencia del cliente. Al mismo tiempo, empiezas a ver qué es lo que más te conviene: la comunicación con la gente, la parte organizativa, el ámbito de las ventas, el soporte técnico, la atención a la calidad o, quizá, el deseo de aprender más sobre un sector concreto.

Los primeros 90 días pueden ser también el momento en el que cambies tu perspectiva sobre un puesto en un centro de atención al cliente. Desde fuera, puede parecer que todo se reduce a llamadas, mensajes u objetivos. Desde dentro, descubres que un puesto así puede enseñarte habilidades que te servirán durante mucho tiempo: comunicación clara, escucha activa, gestión de las emociones, organización de la información, trabajo con procedimientos, adaptación a personas diferentes y colaboración con el equipo.

Es importante ser realistas. No todos los días serán fáciles. Habrá momentos en los que tengas que memorizar mucha información, conversaciones más difíciles, nervios antes de las primeras interacciones o situaciones en las que necesites que te den tu opinión. Pero todo eso forma parte del proceso de aprendizaje. Un buen comienzo no significa no cometer nunca errores. Significa disponer de un entorno en el que puedas aprender de los errores y seguir adelante con más seguridad.

Para los candidatos que se preguntan si podrán adaptarse a un puesto de este tipo, la respuesta depende menos de la experiencia previa y más de la actitud. Lo que importa es ser atento, serio, estar dispuesto a aprender y comunicarse con respeto. La experiencia puede ser una ventaja, pero no siempre es el punto de partida. A veces, lo más importante es incorporarse a un entorno que te ofrezca formación, ritmo y apoyo.

Al final de esos 90 días, lo ideal es que ya no te sientas „nuevo” de la misma manera. Quizás aún no sepas todas las respuestas, pero sabes cómo buscarlas. Quizás no hayas pasado por todas las situaciones, pero sabes a quién pedir ayuda. Quizá aún estés aprendiendo, pero ya tienes una base. Y esa base puede convertirse en el comienzo de un camino más largo: asistencia especializada, televentas, formación, control de calidad, coordinación o proyectos industriales.

En Optima, el crecimiento empieza con pasos sencillos: formación, apoyo, comentarios y práctica. Los primeros 90 días consisten en convertir las emociones iniciales en confianza y descubrir que la autonomía no significa trabajar solo, sino saber cómo desempeñar bien tu función, con el apoyo adecuado a tu alrededor.

¿Quieres empezar en un puesto en el que aprendas paso a paso y recibas apoyo al principio? Descubre las oportunidades disponibles en Optima y veamos juntos cuál te conviene más.

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